martes, 22 de enero de 2008

Fiesta del viernes

Estamos pensando en ir el viernes a comer a Las Viandas, cerca de la Plaza de las Flores. Ahí no suele haber problema por comer tarde, y nos pilla cerca del centro para los cubatas de después.

¿Qué os parece?

Quiniela cobrada

Hemos cobrado 150 euros y 20 céntimos. La totalidad del importe pasa al fondo común, de manera que las próximas quinielas se harán sin que tengamos que poner un duro.

Sobre la quiniela: el otro día JuanFran Madrid proponía hacer una quiniela de 8 triples reducidos. Son 82 apuestas, 41 euros. ¿Queréis que probemos algún día?

Comida del viernes 25

Por aquí se baraja la opción de ir al restaurante Roberto, la pizzería-bocatería aquella a la que fuimos hace un par de años, que estaba por el Morales Meseguer. Cerraban la cocina pronto, pero al menos salimos comíos.

¿Qué os parece? ¿Alguna otra propuesta?

domingo, 20 de enero de 2008

Vamos a por esos signos, vamos a por esos millones....

Si mis cuentas no fallan, esta semana tenemos 11 aciertos en la quiniela. Los tres partidos fallados, son tres dobles. Hemos acertado 5/5 en fijos y 6/9 en dobles. Y, parece mentira, que siendo yo quien hizo la quiniela, que siempre he rechazado el signo 1-2 en los partidos por considerarlo absurdo, he fallado tres partidos poniendo 1-2. No sé si volveré a utilizar tan controvertido doble.

Al haber fallado los dos dobles sin reducir, creo que tenemos 4 de 11. Es decir, que lo que cobren los acertantes de 11, multiplicado por 4, es el dinero que vamos a cobrar nosotros. Y digo creo, porque nunca estoy seguro de estas cosas, no sé si hay cosas del tinglao éste que se me escapan...

Y como ya tenemos escrutinio, os digo cuánto cobramos: los 11 aciertos se pagan a 37,55. Si multiplicamos por cuatro, ganamos 150 euros y 20 céntimos, o dicho de otra forma, cinco mil duros.

No está mal, ¿no? Espero que sea verdad eso de que tenemos cuatro de once.

Josete, ¿te lo esperabas? :-)

25 de enero

Convocatoria oficial: el próximo viernes 25 de enero hacemos la fiesta de despedida sinérgica de José Luis García y de Jorge Provencio. Podéis aportar ideas: si hacemos comida, merienda, cena, merienda-cena, comida-merienda-cena, comida-merienda, comida-cena... yo propongo que nos juntemos a comer en Murcia y luego ya veremos.

Id confirmando asistencias...

Almería: continuación

Mes y medio hace que volvimos, y todavía voy por la mitad del viaje. Si es que, como sé que ya no leéis el blog, pues ya no me motivo. ¿O sí lo leéis?

Voy a ir liquidando el viaje ya, que a este paso ya nadie se acuerda ni de que fuimos.

Garito número 1: El instinto orientador de Agustín nos llevó a un garito que no tenía mala pinta, en el que estaba el camarero solo. ¿O ni eso? El famoso desierto de Almería estaba allí, en aquel local. Nos quedamos un rato. Unos cubatas, unos chupitos calentitos y a buscar otro sitio. ¿Chupitos calentitos? Sí, sí. Y nada de leche con Cola-Cao o poleo-menta. Era algo alcohólico (a saber) que fue prendido por el camarero con un mecherito. El tío debió quemarse la mano unas cuantas veces. El caso es que aquello era muy potito, el garito casi a oscuras y una fila de chupitos flameantes, alrededor de diez o doce, iluminando el local. Nos los bebimos, hicimos unas fotos, estuvimos un rato y nos fuimos. No puedo extenderme más, porque de los detalles casi ni me acuerdo.

Garito número 2: Este era algo más grande y había más gente. Tenía mesas (y sillas) y había espacio para estar de pie. En este local pasaron dos cosas reseñables: la primera es que intentamos jugar a los dardos, porque Damián nos dijo que ninguno de los que allí habíamos era capaz de ganarle, ni siquiera impidiéndole abrir los ojos a él para tirar. Vamos, os gano hasta con los ojos cerraos, dijo. Empezamos a echar monedas en la máquina, y luego no iba. Menos mal que nos devolvieron los cuartos. Tres o cuatro euros creo que habíamos echao. ¡Como pa tontear! La segunda es que unas señoras cuya edad difería considerablemente de la nuestra intentaron ligar con nosotros. Ellas estaban tranquilamente sentadas en una mesa, y Pablo y yo fuimos a presentarnos. Fue entretenido: intentamos que averiguaran de qué ciudad de España éramos y creo que dijeron Palencia, Teruel, Huesca, Orense, Lleida y Zamora antes que Murcia. Y eso que somos vecinos. En fin, que nos fuimos enseguida de aquella mesa. Porque se nos acabó el cubata y porque podrían habernos metido en la cárcel.

Si no recuerdo mal, los siguientes garitos ya fueron para comer. Sin historia. En uno de ellos vimos como Acasiete marcaba en tiempo de descuento el gol de la victoria ante el Sevilla. Regocijo en las calles. Yo ahí estaba empezando a quedarme durmiendo. Aun así, aguanté hasta el siguiente garito, en el que vimos el Barça-Espanyol casi en su totalidad. Al acabar el partido, me fui a acompañar al Yánguel al hotel, y a dormir la mona hasta el día siguiente.... ¿o no?

miércoles, 9 de enero de 2008

El tiempo perdido

Hoy, miércoles 9 de enero del 2008, salíamos a las siete de la tarde haciendo una reflexión:

¿Os habéis dado cuenta de que si sumamos el tiempo que vamos a perder a lo largo de nuestra vida desplazándonos desde nuestro sitio de trabajo (nuestra mesa) hasta el coche, habremos perdido varios años de vida entrando y saliendo? Y eso por no hablar del tiempo en coche, aunque como esa es una conversación que ya hemos tenido muchas veces todos los que viajamos a diario desde Murcia o aledaños, no me interesa tanto.

Venga, ¡haced vuestros cálculos!