miércoles, 12 de marzo de 2008

Ésta no faltó

Hay momentos en los que parece que se va a poner a llorar...

Faltó ésta...

¿Verdad Paco?

domingo, 9 de marzo de 2008

Nueva fecha para el evento en Calasparra

El evento en Calasparra queda retrasado oficialmente una semana, es decir, que tendrá lugar el sábado 12 de abril. Así, conseguimos que Damián se venga seguro ya que lo tendremos cogido por los huevos (si no puedo ir el día 5 y lo retrasan una semana por mí, ¡cualquiera dice ahora que no va!), al igual que pasó en el viaje a Almería.

Id pensando en confirmar asistencias, que vayamos haciendo la lista de la compra y todo eso...

viernes, 22 de febrero de 2008

Autorización

Para aquellos que estéis casados y/o viviendo en el pecado, aquí os dejo la autorización:

Autorización

Tenéis que cumplimentarla y adjuntar una fotocopia del DNI. Se puede presentar el mismo día de la expedición.

miércoles, 20 de febrero de 2008

Programa de actividades

Aquí os dejo el programa de actividades elaborado por Agustín I El Anfitrión:

  • Sábado 9:15 AM.
    • Reparto de material: mapa y brújula.
    • Explicación breve de conceptos básicos.
    • Para el que quiera ir estudiando algo aquí dejo un enlace: http://www.fcoc.info/bo/mapas.html, pero no os preocupéis que no hay que aprenderse nada de memoria.
    • Imprescindible llevar zapatillas deportivas, se recomienda chándal o similar, manga larga (puede hacer fresquillo por la mañana) y manga corta debajo (puede hacer calor más tarde).
  • Sábado 9:30 AM
    • Comienzo de la ruta de orientación
    • Al final de la misma se hará un examen, los aprobados recibirán su diploma y a los suspensos les pondremos orejas de burro y nos reiremos de ellos.
  • Sábado 12:00 PM
    • Desplazamiento hasta la casa de campo “La Rambla”
    • Cervezas y aperitivos varios
  • Sábado 14:30 PM
    • Comida. Arroz (cómo no)
  • Sábado 16:30 PM
    • Cubatas
    • Actividades varias: mus, dardos, ping-pong, baloncesto (si se arregla la canasta)
  • Sábado 21:00 PM
    • Cena. Cordero y gorrino en las ascuas.
  • Sábado 23:00 PM
    • Cubatas, mus, etc. o bien excursión a garitos de Calasparra
  • Sábado ¿? AM/PM
    • A dormir, Se recomienda llevar saco de dormir, no habrá cama para todos pero se instalarán colchones en el suelo
  • Domingo 14:00 PM
    • Comida para el que quiera quedarse.
    • Menú: repelar lo que quede
  • Domingo 17:00 PM
    • Clausura. Cada mochuelo a su olivo

martes, 19 de febrero de 2008

¡Por fin hay fecha!

Tras varios años de dibujar en nuestras mentes cómo imaginamos que es ese paraíso llamado Calasparra parece que, por fin, vamos a consumar nuestra visita. A lo largo de ésta recibiremos un curso avanzado de orientación de mano del anfitrión y maestro Agustín. Aprobará el curso todo aquél que lo acabe sabiendo distinguir dónde está el norte y dónde está el sur. El examen se hará justo antes de que anochezca.

Después del curso, piscolavis variados, comida, merienda, cena y a dormir. El domingo, cada mochuelo a su olivo.

Fecha: ¿sabéis cuál es la semana del Bando de la Huerta y el Entierro de la Sardina? ¡Pues esa no! ¡La siguiente! El sábado 5 de abril será el gran día.

En próximas entregas publicaremos el programa del curso, elaborado por el jefe de estudios de la academía, que curiosamente coincide con el anfitrión y el maestro.

Id reservándoos ese día. Si alguno justamente ese día no puede, pero sí puede el sábado siguiente, imagino que no habría problema en cambiarlo. Pero decidlo cuanto antes para que el anfitrión, maestro y jefe de estudios prepare el material del curso (apuntes, material de papelería como bolis, gomas, sacapuntas y todo eso, mapas, brújulas, calzado y ropa adecuada para todos, mosquetones, crampones, piolets, botiquín, y una UVI móvil por cabeza) con tiempo.

Venga, esperamos comentarios.

miércoles, 23 de enero de 2008

Almería is over

Para poder dar paso a las aventuras y vicisitudes que nos ocurrirán este viernes, tenemos que dar ya, de una vez por todas, carpetazo al viaje a Almería. Sólo queda la parte final, que fue la juerga nocturna, de la cual yo me perdí un rato. ¿Sólo un rato? ¿Pero no dije que me había ido a dormir?

Pues sí. Me había ido a dormir. Pero como para todo hay una vez en la vida, quería ver si era posible estar media hora acostao después de un día entero de borrachera y luego levantarme para reincorporarme a la fiesta. Y vaya si lo fui. Reaparecí como un toro embravecido. No sé si fue por el ratito que descansé o por la cálida bienvenida que recibí (y que nunca olvidaré), pero el caso es que acabé acostándome el último, paralelamente con Paco Sánchez (cada uno en su cama y todo eso que hay que matizar en estos casos en los que una frase deja una mínima puerta abierta a una interpretación de algo gay).

(En este momento suena en mis altavoces No Más Lágrimas, del concierto de Zaragoza del 10 de octubre: los pelos como escarpias).

De camino a la zona de garitos descubrí lo cerca que están las cosas cuando están cerca: yo más o menos sabía ir al sitio desde el que me hablaba Paco Sánchez, que se había salido a la calle para intentar explicarme dónde tenía que ir para consumar el reencuentro. No parecía difícil, porque yo la zona la tenía clara y el garito era bastante conocido, así que preguntar a algún lugareño me llevaría en volandas hasta allí. En ese momento me di cuenta de cuán importante es seleccionar la ruta más corta: cuando ya estaba yo pensando "vale, al final de esta avenida, a la izquierda, y luego todo recto y luego a la izquierda, y cuando esté por ahí ya pregunto. No falta mucho, en diez minutos estoy allí", se me ocurrió preguntar a unas gachises que me crucé, que dónde estaba el garito (lo siento, he olvidado el nombre; el nombre del garito quiero decir, la tía se llamaba Rosa). Y la almeriense de pura cepa me dice "métete por esta calle, después la primera a la izquierda, a continuación la primera a la derecha, y lo vas a ver enseguida". Moskis. Me rompió los esquemas, pero prefería fiarme de una persona de la zona con las ideas claras más que de mi instinto orientador, que a veces me lleva a perderme hasta dentro del ascensor. Así, seguí la ruta indicada, y en cuestión de treinta segundos estaba en la puerta del garito. Imaginaos si llegué antes de lo previsto, que tuve yo que esperar a Paco Sánchez a que volviera del sitio al que había ido a esperarme. En fin, repitiendo la moraleja: cuando las cosas están cerca, es porque están cerca.

A partir de ahí, pues una noche de juerga de las habituales. Como siempre, nos lo pasamos de maravilla, con el aliciente añadido de la presencia de Nachete (nunca olvidaremos el viaje que te pegaste) y el estar en un sitio extraño. Y entiéndase extraño como entorno alejado de nuestro particular día a día, nunca como lugar raro o singular.

Hubo varios momentos especiales en la noche, como el bar en el que estuvimos y nos pusieron Flor Venenosa. Creo que nunca la había oído yendo de fiesta, no es de las más habituales en los garitos. Pero ahí estábamos, Paco y yo cantándola a grito pelao.

Sin lugar a dudas, uno de los momentos más estelares fue el desorbitado descojono de Agustín cuando nos lo encontramos solo, apoyado en un coche, al salir nosotros de un garito para reencontrarnos con él y con el resto del grupo a eso de las cuatro o las cinco de la mañana. Pensábamos que estaban todos, y ahí estaba él solo, riéndose de par en par. Le preguntábamos que de qué se reía, y no era capaz de contestar. Al final, entre risas (teníais que haberlo visto, parecía que estaba llorando), nos contó que estaba ahí tan tranquilo en el coche y se giró para decirle una cosa a Pacoga y observó que éste había salido corriendo. Pero no al trote, ni haciendo futin, sino esprintando, como si le persiguiera un doberman. Me imagino la escena y cómo se tuvo que quedar Agustín. La explicación de lo ocurrido es sencilla: el resto del grupo se acababa de ir y Pacoga tuvo que salir corriendo para alcanzarlos y así irse con ellos al hotel.

Otro de los momentos anecdóticos fue que Paco Sánchez se dejó olvidada su chaqueta en un garito. En ese momento íbamos él y yo solos hacia el siguiente y Paco me dijo "ostras, me he dejado la chaqueta, ¿me acompañas a buscarla?", y yo le pregunté "¿pero tú sabes volver?". Negativo. Yo tampoco. Y lo más gracioso es que habíamos salido de ese garito hacía unos treinta segundos, así que tampoco podíamos estar muy lejos. Así, como aunque no supiéramos volver a nuestro origen sí sabíamos llegar a nuestro destino, nos valimos del factor Nacho: "Nachete, ¿tú sabes volver al garito del que venimos ahora mismo?". Nachete nos miró perplejo, sin saber si era una broma: "¡Pues claro!". "Pues acompáñanos, que Paco se ha dejado la chaqueta". Y volvimos los tres, con Nacho medio metro por delante, riéndose de nosotros e incrédulo por tener que llevarnos. La chaqueta estaba allí, de manera que Paco volvió a su casa con la misma ropa que se llevó.

Después de recorrer varios garitos e ir perdiendo cuerpos, quedamos Damián, Nacho, Paco Sánchez y yo. Hasta que nos fuimos a comer algo. Había unos puestos en la calle, de esos ambulantes, que hay que ver qué bien pensados estaban. Tenían de todo. Paco y yo nos pusimos en cola para una hamburguesa pero tardaron tanto en atendernos, que Damián y Nacho se fueron, aburridos de esperar. Y ahí nos quedamos nosotros. La espera fue de casi media hora pero valió la pena. ¡La hamburguesa definitiva! Grande, con muchas cosas dentro. ¡Incluso un huevo frito!. Impresionante. Nos la comimos de camino al hotel, disfrutando como gorrinos y planteándonos, a cada paso que dábamos, si volvíamos a por otra.

Para volver al hotel, creo que pasamos por tres o cuatro provincias. ¡Menuda vuelta dimos! Al llegar a la avenida aquella principal, Paco se tuvo que sentar en tres o cuatro bancos porque le dolían los pies de tanto andar, como a las tías cuando van de boda y les rozan los zapatos. ¿Conocéis a alguna tía a la que no le rocen los zapatos cuando va de boda?

Al día siguiente, la gente se fue yendo. Agustín y yo nos quedamos a acompañar a Nacho hasta la hora de partida de su tren. Comimos con él en un Pizza Hut restaurante (sentados en mesa, pidiendo de la carta y todo), llevamos a Nacho a la estación y nos volvimos para Murcia.

Por el camino, no sé cómo coño llegamos a la conclusión de que lo mejor era irse a Suecia a trabajar. Supongo que sería la resaca.

Con esto damos por terminado el viaje a Almería. A partir de aquí, cosas nuevas...

¡Nos vemos!